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Hace ya muchos años hubo una gran epidemia en Atenas y nada podía pararla. Una delegación de atenienses se embarcó hacia Delfos para pedir al oráculo que les dijese cómo detener la epidemia. El oráculo se retiró a meditar. La delegación esperó y el oráculo regresó: ¡Atenienses! Para que cese la peste tendréis que duplicar el altar consagrado a Apolo en la isla de Delos. El altar de Apolo en Delos era célebre en toda Grecia por bastantes motivos. En particular por su forma. ¡Era un cubo! Nada pareció más simple a los atenienses. Fueron a la isla y construyeron un nuevo altar cuya arista era el doble de la del antiguo. Sin embargo, la peste coninuo y el disgusto era inmenso. Un sabio que pasaba por allí les hizo notar que el nuevo altar no era el doble del antiguo sino ¡ocho veces mayor! Los atenienses desembarcaron en la isla y se apresuraron en destruir el altar grando. Trabajaron dispuestos a satisfacer, esta vez sí, al oráculo. Sobre el altar antiguo construyeron uno nuevo absolutamente idéntico al viejo, el volumen de los dos altares juntos era, efectivamente dos veces mayor que el antiguo. Regresaron satisfechos a Atenas felicitándose. La peste continuó. Se sintieron furiosos y no entendieron el nuevo fracaso, no entendían por qué no eran capaces de resolver un problema que parecía tan sencillo. Habían duplicado el volumen del cubo pero no el cubo. Los atenienses instruidos se pusieron a estudiar y lograron la duplicación del cuadrado pero no consiguieron la duplicación del cubo. Los atenienses desesperados decidieron ir a visitar a Platón quien les dijo: Si por boca del oráculo Apolo ha exigido esta construcción, pensad que no es porque necesite un altar doble. Es porque reprocha a los griegos que no cultiven las matemáticas y censura su desdén por la geometría. EEn vuestro deseo de resolver a toda costa estos problemas, no habéis dudado en recurrir a medios irracionales y utilizar chapuzas empíricas. Al hacer esto, ¿no veis que perdéis LO MEJOR DE LA GEOMETRIA? y la peste cesó en Atenas. |
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