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Cada año, entre el 20 y el 21 de marzo, el sol cruza el ecuador celeste y pasa del hemisferio sur al norte, dando lugar al equinoccio de primavera, un acontecimiento natural que viene acompañado de ritos, mitos y predicciones.
El Año litúrgico se fija a partir del ciclo lunar, es decir, no se ciñe estrictamente al año calendario. La fiesta más importante de los católicos, la Semana Santa, coincide con la fiesta de la "pascua judía" o Pesaj, la cual se realiza cuando hay luna llena. Se cree que la noche que el pueblo judío huyó de Egipto, había luna llena, lo que les permitió prescindir de las lámparas para que no les descubrieran los soldados del faraón. La Iglesia fija su Año litúrgico a partir de la luna llena que se presenta entre el mes de marzo o de abril. Por lo tanto, cuando Jesús celebró la Última Cena con sus discípulos, respetando la tradición judía de celebrar la pascua - el paso del pueblo escogido a través del Mar Rojo hacia la tierra prometida - debía de haber sido una noche de luna llena. Hecho que se repite cada Jueves Santo. La Iglesia marca esa fecha como el centro del Año litúrgico y las demás fiestas que se relacionan con esta fecha cambian de día de celebración una o dos semanas. |